viernes, 11 de marzo de 2011

Tired.

Frustrada en mi habitación, la música que escucho es triste y mis ojos están hinchados de tanto llorar. Sigues haciéndome daño. Ríes, como si nada hubiese pasado. Pero no piensas en los demás, el único que importa aquí eres tú. Tú, tú, y nadie más que tú. Tus palabras se las llevó el viento. Todas las mentiras que me decías, todas las falsas promesas, todos los recuerdos, los he apartado de mi vida, arrancándome un trozo de corazón. Y lo que más me duele de todo es que sigo enamorada de ti, y al parecer ya no existo en tu vida.


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