sábado, 28 de abril de 2012

Si estuvieras aquí.

+ ¿Me sigues queriendo?
- ¿Qué es lo que ha pasado? - me pregunta, en vez de responder a mi pregunta.
+ Han cambiado muchas cosas. Tú, yo. Es normal, creo. También han cambiado nuestros sentimientos..., pero te he hecho una pregunta.
- Ya no entiendo nada. Ya no sé qué quiero. A ti... sí te quiero, pero ahora, si pienso en nosotros dos, no veo sino obstáculos, laberintos, agujeros, tengo la sensación de haber acabado en un absurdo videojuego, y creo que, haga lo que haga me equivocaré.
De nuevo se hace el silencio. Y la oscuridad, al tiempo que las estrellas reconquistan su lugar en el cielo.
+ ¿Sabes cuando comprendí que te quería?
Él no responde, mueve ligeramente la cabeza.
+ "Me gustas así". Por esas palabras me enamoré de ti. Cuando supe que me querías, simplemente por lo que era en ese momento. Y cuando comprendí que yo también te quería, tal y como eras, con tus rarezas y tus cambios de humor, para mí ya no podía haber otro.
- Ya, pero he cambiado, como tú también has cambiado. Han pasado demasiadas cosas.
+ Desde luego, pero es normal, no podremos ser siempre iguales. Tú ni siquiera sabes qué quieres hacer con tu futuro. Y yo pensaba que había encontrado mi camino y ahora lo único que quiero es huir a otro país; y te comprendo, ahora más que antes.
Él suspira y me pregunto qué está pasando, me pregunto una vez más, qué es el amor. Qué significa amar a alguien.
Entonces veo en sus labios una pequeña sonrisa.
+ ¿Te ríes?
- Se me ha ocurrido una tontería.
+ A mi también se me ha ocurrido una tontería.
- Es culpa tuya, se me ha ocurrido por ti.
+ A lo mejor se nos ha ocurrido lo mismo.
- Sería bonito.
+ ¿Cual es la tontería que se te ha ocurrido?
Se pone de pie. Alarga su mano hacia mí. La cojo, me levanto. Estamos de pie, frente a frente. Su rostro a pocos centímetros del mío.
- Me gustas así.
+ Eso ya me lo has dicho.
- ¿No te enamoré con esas palabras?
+ No vale usarlas de nuevo.
- Me sigues gustando así.
+ Pero yo no soy la misma de antes.
- Lo sé, pero sigues siendo la que quiero. Y no quiero a nadie diferente a ti.
+ ¿Y si mañana vuelvo a cambiar?
- Volveré a enamorarme de ti.
+ Nos enamoraremos cada día.
- Eso me parece cansado - replica, y en su frase vuelvo a encontrar a la persona a la que quiero, lo que demuestra que no todo ha cambiado.
+ Pues entonces nos turnaremos, un día cada uno - digo, por seguirle el juego.
- Días festivos excluidos.
+ No has cambiado del todo.
- ¿No?
+ Sigues siendo un idiota.
Sonríe, feliz.
- ¿Cuál era tu tontería?
+ No me acuerdo - miento.
- Vamos, no te creo, ¿qué era?
+ Te juro que no me acuerdo. ¿Qué más da? Eso significa que no era importante.
Me mira. Sus manos cubren mis mejillas. Luego con los pulgares me estira las comisuras de los labios, transformando mi expresión en una sonrisa.
- ¿A lo mejor querías decirme que me quieres y que no puedes vivir sin mí?
Sonrío, pero ahora sin su ayuda, pero no respondo. A veces las respuestas son sencillamente innecesarias. 

2 comentarios:

  1. Me alegro de que te guste. Es de un libro que acabé de leerme hace poco, se titula: "Si estuvieras aquí" Este es el final del libro, así que lo siento si te lo querías leer jaja
    Besitos! ♥

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