sábado, 23 de febrero de 2013

Todavía recuerdo la emoción que sentía cuando venías todos los días a casa a comer, siempre me decías: "¡qué mayor estás!" con una gran sonrisa y me abrazabas. Recuerdo los paseos por la playa, las incontables bromas que me hacías, tu sentido del humor y tus eternas "siestecitas". Todavía recuerdo cuando me decías que yo era igual que mi madre, cuando me llevabas al parque y las miles de veces que sonreías al verme. Pero poco a poco, con el paso de los años yo me fui haciendo mayor y tú cada vez más débil. Enfermaste, y yo no encontraba explicación de lo que hacías por más que mi madre intentase explicármelo. Pero un recuerdo que nunca olvido, fue la sensación de vacío que me quedó cuando me dijeron que te habías ido para siempre, y que no volverías jamás. Nunca volvería a reír contigo, no podría ir a visitarte y menos podría decirte que te quiero y que una persona tan grande como tú nunca se borrará de mi corazón. Te fuiste cuando  yo tenía 10 años, sin avisar y sin apenas recordar quién soy. Pero, ¿sabes? yo sonrío cada vez que te recuerdo y me consuela saber que algún día volveremos a vernos. Gracias por hacer que te eche tanto en falta. Te quiero abuelo. 

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